La invasión del mejillón cebra
Las alarmas parecen haber saltado cuando el mejillón cebra, lo previsible, ha llegado a Zaragoza. Por lo visto si no ocurre en la heroica ciudad no pasa en ninguna parte de nuestro territorio, cuando la presencia del bivalvo era realidad en Aragón desde el año 2001.
Chunta Aragonesista se interesó por este problema cuando aún era posible evitarlo, y se ha seguido interesando cuando la situación se desbordó. Preguntamos al departamento de Medio Ambiente por las acciones que estaba llevando a cabo ante la presencia en el Ebro. Seguimos preguntando, interpelando, presentando iniciativas. Nada se hizo, nada se ha hecho. Hemos soportado la hilaridad de algunos y alguna frase fuera de tono procedente del actual consejero de Medio Ambiente por “nombrar la bicha”. Nuestra insistencia en el tema le produce, según dijo en la interpelación que le volví a hacer el pasado mes de mayo, “aburrimiento”.
¿Quién es el responsable de la proliferación del mejillón cebra en aguas del Ebro? Cuando se gobierna las responsabilidades se asumen. Según los expertos, la introducción del mejillón cebra es consecuencia de dos cosas: de la ausencia del principio de prevención y de la descoordinación entre las administraciones afectadas (en este caso, el Gobierno de Aragón y el Gobierno central) y no se hizo absolutamente nada para prevenir ni para coordinarse. Seis años no han sido suficientes para actuar, lo que pone en solfa la eficacia de las dos administraciones implicadas. No hubo prevención ni celeridad. Y ahora tendremos lamentos y se excusarán diciendo que se ha hecho lo imposible y se pasarán la pelota de administración en administración.
Era conocido en agosto de 2001 que esta especie ya había colonizado la parte aragonesa del Ebro y se tenían informes muy cualificados que les alertaban del problema, entre ellos, los de la Asociación Española de Malacología. Lo que se necesitaba no era teoría, no eran medidas de cara a la galería, sino que era un programa de acción que evitase su proliferación y propagación, ya que erradicarlo cuando ya está instalado resulta muy difícil. El departamento de Medioambiente se limitó en noviembre de 2002, cuando hacía más de un año que se conocía el problema, a hacer una campaña informativa y la Confederación Hidrográfica del Ebro. El 21 de noviembre de 2002 se aprobó una Moción presentada por CHA y apoyada por todos los grupos de estas Cortes, en la que se instaba al Gobierno de Aragón a elaborar en el plazo de cuatro meses un plan de gestión y de control, junto con unas directrices de cooperación con el resto de administraciones públicas implicadas. Ese plan que debería haber sido una prioridad nunca se ha llevado a cabo. Si es que se han adoptado medidas no han sido suficientes y no han dado resultado. La sensación es que hasta el momento se han limitado a colocar testigos para saber cómo avanza la plaga. El pasado mes de mayo estaba localizado entre Sástago y Escatrón.
La situación está desbordada y es porque no ha sido controlada de una manera eficaz.
¿Qué coordinación ha habido entre el Departamento de Medio Ambiente y la Confederación Hidrográfica del Ebro? Creemos que ninguna. Surgirán afecciones en las instalaciones que bombean agua, afecciones a las empresas que usan o quieren usar agua del río, como ha ocurrido en Mequinenza, en Fayón, en Fabara. No han sido conscientes de las consecuencias ecológicas, puesto que la proliferación de este molusco puede competir con especies autóctonas y afecta, para mal a la calidad del agua, ni han sido conscientes de las consecuencias económicas, que son de primer orden, ni de las consecuencias en la agricultura o en la industria. Era necesario mayor control en las embarcaciones, mayor información en los embalses donde se practica la pesca deportiva, mayor vigilancia y va a ser necesaria mayor cantidad de dinero.
Los técnicos dijeron hace unos años que la plaga solamente había mostrado un porcentaje pequeño de sus efectos nocivos, que lo malo estaba aún por llegar. Ya ha llegado. El problema, ahora, se ha convirtiendo en inabordable. Se me olvidaba. Supongo que a la oposición en el Ayuntamiento de Zaragoza le va a resultar difícil buscar responsables de la llegada del mejillón cebra en el área de urbanismo gobernada por CHA. Para eso, hay que mirar al Pignatelli.