La piscifactoria de Aliaga: historia de un desproposito
Bajo este título publiqué hace ya tiempo un artículo de opinión sobre este proyecto en el río Guadalope a su paso por la localidad turolense. Hoy quiero recuperarlo, al hilo de la noticia que ha aparecido en Heraldo: “Los dueños de la piscifactoría de Aliaga descartan ponerla en funcionamiento”. Aquí está:
“Cuando comenzó el periplo de este proyecto oscurantista, desde CHA dejamos claro que no nos oponíamos a la construcción de la piscifactoría, sino a su ubicación. Planteamos dudas razonables y defendimos que el proyecto contase con los informes preceptivos y se siguiesen los cauces legales antes de su puesta en marcha.
En el año 2001 nuestro grupo en las Cortes instó al Gobierno de Aragón a someter el proyecto a evaluación de impacto ambiental. PP, PSOE y PAR votaron en contra, argumentando que la piscifactoría iba a ser un acicate para el desarrollo de esa zona, pero sí apoyaron otra iniciativa del PP en la que se instaba a agilizar los trámites aún a sabiendas de que, por acción u omisión, la empresa venía actuando de forma ilegal, campando a sus anchas, sin autorizaciones, aplicando una política de hechos consumados. Los despropósitos se iniciaron ya cuando se sometió a información pública la solicitud de licencia de actividad para la instalación de la piscifactoría con planta de cogeneración en la zona denominada “Masía estrecho bajo” y el Ayuntamiento de Aliaga se negó a facilitar copias del expediente, vulnerando de esta forma el libre acceso a la información ambiental.
Mientras el proyecto aún se encontraba en información pública y no tenía licencia de actividad se iniciaron las obras. Se presentaron numerosas denuncias. Por fin la Dirección General del Medio Natural, que había permanecido muda, se pronunció y emitió una propuesta de resolución el 9 de abril del año 2000. En ella se reconocía que el Servicio de Conservación de la Biodiversidad y el Servicio de Espacios Naturales habían emitido informes coincidentes diciendo que el proyecto estaba ubicado en un área propuesta como Lugar de Importancia Comunitaria y que la afección importante se centraba sobre todo en el medio acuático por la modificación del régimen hídrico, por la contaminación térmica y química, por la eliminación de la vegetación de ribera, por la modificación del hábitat de las especies acuáticas. También manifestaba incertidumbre ante los caudales cuando, haciendo un estudio de aforos, se había deducido que, en noviembre, julio, agosto y septiembre, la piscifactoría no iba a poder funcionar por falta de caudal. Y, por si fuera poco, se planteaban dudas acerca de la rentabilidad de la explotación de la perca.
Pese a esos reparos existentes, la Dirección General del Medio Natural, en esa resolución que bordeaba la esquizofrenia, se pronunció a favor de la autorización. Increíble pero cierto. El departamento de Medio Ambiente daba luz verde a una planta de cogeneración en un espacio natural de primer orden. Y hasta la fecha no ha existido aún producción alguna. Tal vez si las cosas se hubieran hecho bien desde el principio, empezando por la elección de otra ubicación, la piscifactoría estaría en funcionamiento.
Desde Chunta Aragonesista no queremos soliviantar a nadie pero creemos que, empezando por la administración, hay que apostar por la transparencia y por las cosas bien hechas. Eso es lo que ha venido haciendo la Asociación para el Desarrollo de Montoro de Mezquita que, junto a otras organizaciones, ha peleado durante estos años con tesón y sin medios económicos, aun cuando las asociaciones sin ánimo de lucro deberían disponer de apoyo legal y gratuito cuando se trata de acceder a la justicia en materia de medio ambiente”.